Con la desaparición de lojanos ilustres como Stalin Alvear o Rubén Ortega en lo que va de este año, ha surgido un tema que, si no fuera por la crónica desde el seno mismo de la familia del autor de la letra de la inolvidable canción Alma Lojana, quizá habría pasado inadvertido.
Me ha llamado la atención algo que creo ya está establecido: Alma Lojana es el pasillo escrito por Emiliano Ortega Espinosa y compuesto por el respetable Cristóbal Ojeda Dávila. Los documentos visibles, uno puede pensar que se citan por orden de aparición, señalan como primer recurso con diagramas musicales a Luis Alberto Contento H., @lacohur, y @lojaec593 quien, según la red, recoge la supuesta usurpación de derechos de No importa que te ausentes de mí, la otra canción existente bajo la música del mismo Ojeda Dávila.
Más allá de ello, y haciendo honor al Dr. Rubén Ortega y a su crónica sobre el tema, publicada solamente en 2021 según Por la Ruta de Carrión Pinzano, creo en las dotes de un familiar del autor para resaltar el origen de lo que voy a compartir como evidencia, sin discusión, de que Alma Lojana, el himno musical de los lojanos, independientemente de quién la interprete, es la escrita por el lojano Emiliano Ortega Espinosa ycompuesta por el quiteño Cristóbal Ojeda Dávila.
Como buen lojano, el Dr. Rubén Ortega dice que la más bonita y conocida de las dos letras para Alma Lojana es la regional, escrita por su padre, en comparación con la comercial, creada unos diez años después y arreglada por el «Paisa» Libardo Parra Toro.
Pero lo más lojano que, a mis tantos años, me ha llamado la atención es conocer cómo nació la letra de este hermoso tema musical.
El Dr. Rubén Darío Ortega Jaramillo, quien cita a su padre, el poeta Emiliano Ortega Espinosa, en una de sus últimas entrevistas con el conocido Alberto Coronel Illescas, en 1972, relata:
"…Era el mes de octubre de 1929. Como profesor del Normal Manuel J. Calle, residía en la quinta 3 de Noviembre, en Cuenca. Tenía como huésped de mi casa a un primo de mi esposa, Pablo Alvarado J., quien una mañana llegó con un disco y me dijo: “Voy a poner en la victrola esta maravilla, óigala con atención, porque no me iré de Cuenca si Ud. no me da la letra para hacerla cantar en nuestra Loja”.
En la noche, arrullado por el Tomebamba, en la soledad de mi cuarto, me puse a soñar, estudiando motivo por motivo y secuencia por secuencia, con el auxilio del disco, el encantador pasillo. La fuerza de un “sino cruel” me tenía lejos de mi ciudad natal. La letra, pues, no podía ser sino recuerdo, nostalgia, añoranza, saudade, suspiro de pena.
Vi con mi imaginación la casita de mis padres, más debajo de la unión de nuestros ríos, y en una pequeña elevación desde donde contemplaba en mi niñez las orillas de mi río con sus verdes saucedales tranquilos; y recordé mi casita de adobe y recordaré a mi santa madre y a mi primero y ferviente amor.
Así, con mi mente en Loja, escribí. A la mañana siguiente entregué mi poema a Pablo Alvarado Jaramillo, puso el disco y fue el primero que lo cantó. Me dio varios abrazos y salió apurado a la ciudad a publicarlo en el diario El Mercurio. Como luego tuvo que viajar a Loja, lo publicó en El Heraldo del Sur y envió ejemplares a sus amigos de Guayaquil y Quito, haciéndole una gran propaganda…"
La escena que describe Ortega Espinosa resulta difícil de separar de la propia letra. La distancia de Loja, el Tomebamba, la casa familiar, la madre, el primer amor, la nostalgia y ese sino cruel dejan de ser solo versos y pasan a formar parte de la explicación de cómo nació una canción que, casi un siglo después, continúa siendo reconocida como propia por los lojanos.
Veamos qué pueden encontrar en el proyecto Voces y melodías lojanas: estudios de compositoras, arreglistas y poetas a partir del siglo XX hasta la actualidad. Pero, en espera de este interludio, sugiero seguir leyendo sobre otra de las respuestas del compositor de Alma Lojana, para los lojanos, que el periodista Coronel Illescas realizara sobre una de las líneas que al final escuchamos.
¿Por qué eso de que seres extraños mi Loja habitarán?
"Con toda sinceridad le narraré una especie de visión que tuve esa noche. Nuestro Presidente Isidro Ayora —en ese entonces pensaba dar a Loja la tan anhelada salida al mar con la carretera que hoy lleva su nombre—. Pensé que pronto llegaría el tiempo en que no podríamos decir: “Duerme Loja sin tristes desvelos”, pues las vías de comunicación, los aviones tan soñados por mi amigo Lautaro V. Loaiza, librándonos del secular aislamiento, producirán el éxodo de la juventud lojana que iría muy lejos a buscar nuevos horizontes y, al contrario, llegarían de todas partes nuevos habitantes a mi ciudad... "
La primera en interpretar la canción según el Dr. Rubén Ortega fue Carlota Jaramillo
Lo que sabemos es que, doquiera que un lojano se encuentre, no siempre deja su tierra por la profecía de Ortega Espinosa, sino por otras razones que nada tienen que ver con Isidro Ayora, un lojano y expresidente ecuatoriano.
La estadía del compositor Cristóbal Ojeda Dávila en Loja, entre 1927 y 1930, lo llevó a compartir su trabajo musical, como el pasillo más lindo, que necesitaba que el Dr. José María Bermeo se lo escuchara
Mientras el Dr. Ortega Jaramillo establece que fue Pablo Jaramillo Alvarado quien propuso escribir la letra de Alma Lojana a su autor luego de su regreso de Nueva York, la fuente de Luis Contento sugiere que la letra de la canción fue dedicada a su arreglista musical a través de las columnas de El Mercurio, en la ciudad de Cuenca, en 1929.
Y es precisamente aquí donde la historia comienza a ponerse más interesante: no necesariamente porque existan dos versiones, sino porque ambas parecen conducirnos al mismo lugar y, al mismo tiempo, dejan preguntas que todavía merecen ser respondidas.
